Ámate tanto que tú seas tu primera prioridad cada día.
Que puedas reconocer todo lo que vales y lo mucho que mereces.
Si algo o alguien no te hace bien, ten el coraje de tomar distancia.
Regálate a diario la oportunidad de elegirte a ti misma(o).
Ámate tanto hasta que seas capaz de ver lo maravilloso(a) que eres.
Y si algún día necesitas llorar, hazlo.
Busca un lugar tranquilo, en soledad, donde solo tú te escuches.
A veces, las respuestas no están afuera, sino dentro de ti...
Escucha tu voz interior, habla contigo con compasión.
Ve a la playa si puedes, deja que las olas se lleven tus miedos, tus angustias.
Permítete sanar, poco a poco, en silencio, contigo y para ti.
Sígueme para más reflexiones que nutren el alma...

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