Todas hemos cometido errores. Yo también fui una mujer joven que se dejó llevar por lo que otros opinaban, por lo que mi familia esperaba de mí. Callé mis sueños, mis metas, mis ganas de vivir mi propia vida.
Y aprendí, con el tiempo, que nadie vivirá por ti. Tu familia puede opinar, pero no solucionará tus problemas. Eres adulta, eres dueña de tu vida.
No te apresures a amar, apresúrate a crecer
No cometas el error de mirar a un hombre y pensar que eso basta para estar lista para comprometerte. Puedes tener diez años de relación y seguir sin compromiso. Antes de querer formar una familia, forma tu mundo.
Estudia, viaja, sueña en grande, gana tu propio dinero, sé independiente. Porque cuando te eliges a ti misma primero, atraerás a quien te valore desde la libertad, no desde la necesidad.
El amor no debe doler ni limitarte
Cuando vives con alguien, el amor deja de ser ideal y se vuelve real. Las tormentas llegan, y necesitas estar fuerte y segura de ti misma. Un verdadero compañero te respeta, te impulsa, te apoya sin excusas. No aceptes migajas ni promesas vacías. El amor verdadero no te apaga, te ilumina. No te resta, te multiplica.
Sé tu propio hogar antes de compartir el tuyo
Cuando eres tu refugio, cuando sabes quién eres y lo que vales, no necesitas que nadie te salve. Te eligen porque brillás sola, no porque necesitás compañía. Y cuando llegue el amor, lo sabrás: será paz, será impulso, será crecimiento.
Con cariño sincero, Tu amiga, tu confidente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario