Hay heridas que no se ven, pero que se sienten todos los días.
Heridas que no provocamos… pero que, en algún momento, permitimos que se instalaran en nuestra alma:
Problemas familiares, amistades falsas, personas tóxicas que nos minimizan, que nos envidian, que nos frenan, que nos hunden.
Y sí… a veces es necesario vomitar el dolor.
Sí, incluso si eso implica hablar de la familia.
Sanar también es saber decir "basta", y poner límites con amor.
Tener familia no es malo, pero hacerse cargo de los problemas de otros sin cuidarnos, sí lo es.
Para soltar todo eso que no te pertenece, te comparto una oración que nace desde lo más profundo del alma.
Oración para sanar desde adentro
> Señor, te pido que reinicies mi alma y mi corazón.
Donde haya tristeza, inunda con alegría.
Donde haya miedo dentro de mí, siembra valentía.
Donde sienta desesperación o ansiedad, siembra esperanza.
Purifica mi ser con tu amor, tu gracia y tu luz.
Permíteme sentir a plenitud tu sanación.
Que mi alma encuentre descanso,
y que mi corazón sea reiniciado por tu poder infinito.
Hoy te entrego mis cargas, mis preocupaciones,
incluso aquellas que no son mías, pero he permitido que entren.
Confío en ti, en tu poder,
porque solo tú puedes sanar a tu sierva.
Amén.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario