Lee esto dos veces si hace falta:
Si alguien viene a destruirte, que apunte bien, porque si falla… tú no fallarás.
No odio a nadie, pero aprendí a sacar de mi vida a quienes me decepcionaron.
Antes callaba, toleraba, respondía siempre. Hoy, hablo cuando quiero, respondo si lo siento.
Acepté demasiado en el pasado, pero ya no soy esa persona.
Hoy soy quien elige con firmeza quién entra y quién sale de mi vida.
El precio de confiar demasiado
Mi error fue confiar demasiado pronto, entregar sin medir, esperar lealtad donde no había ni respeto.
Hoy prefiero mi paz antes que cualquier discusión vacía.
No guardo rencor, pero hay personas que ya no forman parte de mi mundo, y no las extraño.
Agradezco a quienes me dijeron “no”, porque gracias a ellos descubrí que sí podía.
El dolor fue maestro, el rechazo fue impulso, y el silencio me enseñó a escucharme a mí mismo(a).
Si te fuiste, perfecto. Pero no esperes ser bienvenido(a) cuando regreses por conveniencia.
No he cambiado, simplemente abrí los ojos frente a tantas señales que antes no quise ver.
La vida te da pruebas, tú eliges qué hacer con ellas
La vida gira sin avisar. Te presenta retos, te quita gente, te cambia planes.
Pero detrás de cada golpe, hay una oportunidad para descubrir tu fuerza interna.
Tú decides si esa experiencia te rompe o te reconstruye con más poder.
Y yo decidí levantarme más fuerte.
Con todo el cariño, Tu amiga, tu confidente.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario